Cada año el mismo procedimiento, coger mi caja de la cómoda y ponerla sobre la cama…
Bajar al garaje a buscar esa caja grande que pone: “Magia”, es curioso pero siempre pasa lo mismo… la caja juega al escondite y SIEMPRE la acabo encontrando bajo cajas y cajas y cajas de cosas que no son mías… Después de pelearme con los 4 cajas que hay por encima de la mía, de pelearme con la escalera y de gritar: ¿Nadie puede ayudarme que me matoooo?
Pufffff por fin la tengo…
Subirla a la habitación…
Sentarme en la cama al lado de mi cajita mágica y empezar a vaciar, a recordar, a emocionarme de nuevo, a reírme yo solita, a escuchar, a mirar, a tocar, a sentir…
Lo curioso de esto es que puede perfectamente llevarme 2 horas hacerlo…
Necesito tiempo para asimilar cada recuerdo, para revivirlo, para sentir cada uno de esos momentos como algo que seguramente esté marcando mi vida…
Un año más para este “trabajito” puse a Lara Fabian de banda sonora…
Es mi forma de volver al pasado con mucha facilidad ya que cada una de sus canciones fueron bandas sonoras de mi vida, de momentos precisos, de instantes mágicos o dolorosos, de risas o lagrimas, de felicidad exagerada o de rabia sin retener…
Vacio mi cajita en la caja grande…
Los recuerdos dejan de tener fecha, se mezclan los años, los meses, los días, los recuerdos…
Ya no son recuerdos del 2009… son recuerdos de mi vida, instantes que no quiero olvidar, y que no olvidaría aunque quisiera…
Y hoy 2 de enero pongo el primer recuerdo en mi caja vacía…
Una copa de plástico… una copa de champán sí…
Y diréis… ¿Por qué en una copa de plástico? Es fácil…
Este año bebí ese champán de una forma distinta, con un sentido y una promesa diferente…
Y quería que esa copa fuera el primer recuerdo del año…
Y sé que pase lo que pasé, el 31 de diciembre del 2010, cuando vacíe mi cajita y encuentre la copa de plástico me va a costar mucho mucho no emocionarme…
De hecho ya me emociono solo de pensarlo…



